El fenómeno social y contracultural más grande de la historia de nuestra música popular tuvo su correlato institucional tras una jornada que quedará grabada en la memoria colectiva del país. Horas después de que se cerraran las puertas del Polideportivo José María Gatica en Villa Domínico, la familia de Carlos Alberto Solari publicó un comunicado oficial en el que expresó su profundo agradecimiento a quienes organizaron el multitudinario sepelio y a los cientos de miles de fanáticos que se movilizaron hasta Avellaneda para despedir al icónico cantante y exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Según los datos suministrados por el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, el operativo de la despedida concluyó oficialmente alrededor de las 4:30 am de este lunes 8 de junio, luego de una solicitud expresa de los allegados íntimos del artista. El texto, difundido a través del Instagram oficial del vocalista entrerriano, comenzó con una fuerte carga poética que sintoniza con el dolor de las barriadas:
“Ya está. Todas y todos los que tuvieron la posibilidad de acercarse a despedirlo, lo hicieron. Ahora la lluvia nos manda a todos a casita, a seguir penando por dentro y a recordarlo como era: humano, infinito”.
Una marea federal de respeto ante el dolor colectivo
La histórica jornada de luto se extendió durante aproximadamente 18 horas, lapso en el cual se estima que asistió cerca de un millón de seguidores que viajaron desde los puntos más recónditos de la geografía argentina, costeando sus traslados en un escenario de severa complejidad económica para las economías familiares del interior. El mensaje emitido por el entorno del "Indio" puso especial énfasis en el comportamiento ejemplar, la tranquilidad y el absoluto respeto que exhibieron los integrantes de la parcialidad ricotera ante semejante acontecimiento de masas.
El núcleo familiar no escatimó palabras para reconocer el despliegue de los trabajadores y militantes culturales que sostuvieron la infraestructura del evento en tiempo récord:
"Gracias a todos los que hicieron este esfuerzo: tanto los que se acercaron y los que lloraron donde los sorprendió la pena, como las toneladas de muchachos y muchachas que hicieron posible y formaron parte de la organización descomunal que supuso esta despedida, en tiempo récord".
La pérdida material de una de las voces que mejor supo retratar las realidades, los desamparos y las resistencias de nuestra sociedad civil caló hondo en la redacción del documento. Evocando la propia obra lírica del compositor nacido en Paraná, el texto remarcó el vacío que deja su ausencia en la identidad nacional: "Él nos anticipó que las despedidas son estos dolores dulces. Lo que no nos avisó fue que dolores dulces como estos iban a durar toda nuestra vida", lamentaron.
El último deseo del artista: la cultura como trinchera permanente
Por último, los familiares directos del creador de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado revelaron detalles sobre las disposiciones que el cantante tomó antes de su partida, demostrando que su compromiso estético estuvo planificado hasta el tramo final de su existencia terrenal para legar un refugio a sus seguidores.
"Como no podía ser de otro modo, pensó en todo antes de irse. Y por eso dejó encendido el equipo Marshall de su guitarra y el equipo de sonido donde escuchaba las canciones en las que trabajaba".
De esta manera, la intimidad del poeta popular se transformó en un mandato de acción colectiva para sostener la memoria social frente al avance del olvido. El comunicado de la familia concluyó con una apelación directa a mantener encendido el motor de su obra poética en cada rincón de la patria: "Nos sugirió, así, que la música debía seguir sonando, más allá de lo que ocurriese. Hagamos eso. Que su música no pare nunca más", cerraron.