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El ex senador nacional Nicolás Fernández apuntó contra la fragmentación social y convocó a los dirigentes a actuar con valentía

El exsenador nacional por Santa Cruz, Nicolás Fernández (FPV), analizó la profunda crisis de valores, la fragmentación social, y la preocupante falta de debates de fondo en la dirigencia política actual.

Por Redacción

Jueves, 11 de junio de 2026 a las 12:50

El exsenador nacional por Santa Cruz (FPV), Nicolás Fernández, analizó con dureza la realidad estructural del país a través de una columna de opinión. En un texto que interpela el rumbo institucional de la Argentina, el exlegislador reflexionó sobre la pérdida de los lazos comunitarios y el crecimiento de la fragmentación socioeconómica, trazando un panorama preocupante sobre las deudas de la dirigencia política y el rol del sector público en el escenario contemporáneo.

Al evaluar las prioridades colectivas y el quiebre de la cohesión interna, Fernández planteó interrogantes profundos sobre el presente del país: "Debemos preguntarnos por qué los ideales de ayer están tan alejados de los que persigue la sociedad en la actualidad, cuáles fueron las causas que nos llevaron a dejar de lado aquel modelo social en el cual el compromiso con el otro y el desarrollo integral eran banderas compartidas", manifestó.

Segregación habitacional y crisis estructural

Para el exsenador, las asimetrías de la Argentina actual se consolidan en un esquema que divide geográficamente y reduce las oportunidades de los ciudadanos de acuerdo a su condición material. Al respecto, detalló la preocupante convivencia que se registra en el territorio nacional: "¿Cómo llegamos a este modelo donde se convive en verdaderos guetos, donde los pobres viven en las villas con sus limitaciones materiales y los ricos viven en los barrios privados, donde hay otro tipo de limitaciones que no son identificadas como tales?", interpeló.

En ese mismo sentido, apuntó contra las falencias sistémicas que condicionan el futuro de los habitantes desde su infancia, remarcando que "este modelo de sociedad que segmenta desde el origen: unos en colegios públicos, otros en privados, unos en los clubes cerrados y selectos, otros en los clubes de barrio con recursos tan escasos como insuficientes, nos lleva a preguntarnos: ¿cuál es el futuro que estamos construyendo?".

Nicolás Fernández, ex Senador Nacional por Santa Cruz del FPV

Las demandas sociales y la falta de respuesta

En su análisis sobre el rol institucional, el exparlamentario alertó sobre la superficialidad de las discusiones en torno al financiamiento del Estado en un contexto de crisis socioeconómica. Fernández llamó a reconfigurar la forma en que se concibe y se le exige a la administración pública, diferenciando la idealización de la gestión real. "El Estado no es una abstracción: somos nosotros, pero agrupados y organizados, lo que no lo convierte en una sustancia mágica y todo poderosa", advirtió, sumando que "tendremos respuestas, en la medida de nuestras posibilidades o generando alternativas que multipliquen la capacidad de respuesta, no hay magia".

A partir de este escenario, el exlegislador puntualizó que las demandas de la población son válidas, pero que existe una incapacidad operativa alarmante para darles respuesta. Remarcó que los problemas históricos de infraestructura se combinan con nuevas realidades, definiendo que "las demandas son todas válidas, el problema es cómo satisfacerlas, máxime, si como consecuencia de nuestra historia reciente, tenemos una sociedad compleja, donde la drogadicción, el estado psicológico de los jóvenes y la dependencia tecnológica brutal en la que viven, son manantiales de demandas, que no pueden ser afrontadas, ni satisfechas por un Estado que pasó de ser presente, a estar ausente por incapacidad de respuesta".

Una crítica a la dirigencia y el llamado a un debate urgente

Según su mirada, la dirigencia actual esquiva las discusiones de fondo para concentrarse en las formas, señalando que "el compromiso, el esfuerzo, dejaron lugar a la pedantería, a la altanería y a la postura bravucona y absurda, de creer que se puede seguir tapando el sol con la mano", al tiempo que cuestionó con dureza a quienes pretenden ejercer roles de conducción institucional con cobardía.

"No es simpático, no paga bien, pero deberemos alguna vez tomar el toro por las astas y llamar las cosas por su nombre. ¿Cómo puede ser que todavía existan personas que pretendan vestirse de dirigentes y la cobardía les impida manifestarse con libertad?". señaló.

Ante este panorama de desfinanciamiento y desarticulación, el exsenador concluyó con una convocatoria explícita a la acción política organizada para revertir el declive institucional: "Es cuestión de empezar en forma urgente y rebelarse contra este estado de cosas, donde la falta de autenticidad, está erosionando fuertemente la construcción de una alternativa digna. Deberemos priorizar dónde y cómo gastar, para saber qué sociedad podemos proyectar. Los debates a los que asistimos por los medios disponibles son tan raquíticos que alarman".