En medio de una ola de frío extremo que azota a la provincia, el sector comercial sostiene que un nuevo ajuste de precios es altamente probable debido a la fuerte presión sobre el sistema energético nacional, agravando la situación de los sectores que no tienen acceso a la red de gas natural y deben costear el insumo de forma particular. En dos años y medio la garrafa aumentó 842% muy por encima del índice de inflación general.
Si bien las cámaras empresariales y los organismos oficiales no han comunicado cifras definitivas, las distribuidoras locales ya adecúan sus esquemas de costos ante el incremento de la demanda por las bajísimas temperaturas.
Precios actuales del mercado minorista
El costo de la energía envasada ya representa una barrera económica restrictiva para miles de trabajadores. Sin el nuevo ajuste que se proyecta para los próximos días, los valores de referencia del gas envasado en el mercado local se ubican en:
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Garrafa de 10 kg: $24.000 aproximadamente.
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Garrafa de 15 kg: $36.500 aproximadamente.
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Garrafa de 45 kg: $89.000 aproximadamente.
La inminencia de este aumento coincide de manera directa con las severas restricciones en el suministro de fluido que sufrieron las estaciones de GNC y las industrias con contratos interrumpibles en diferentes localidades de la provincia, una medida de contingencia adoptada para intentar garantizar el servicio a usuarios residenciales, hospitales y centros de salud durante esta emergencia climática.
Un incremento del 842% que pulveriza los ingresos
La preocupación social en los distintos departamentos de la provincia es aún mayor al analizar el impacto acumulado de las políticas de desregulación de tarifas. Según un reciente informe técnico del Instituto Argentina Grande (IAG), el precio del gas envasado registró un incremento del 842% en los últimos dos años y medio.
Este porcentaje de actualización brutal supera por amplio margen a la inflación general (IPC) medida por el INDEC para el mismo período, la cual se ubicó en el 303%. La brecha evidencia cómo el costo de un servicio esencial se ha disparado por encima del resto de los precios de la economía y de los salarios fijos, ensanchando la brecha de la desigualdad y dejando en una situación de extrema vulnerabilidad económica a la franja de la población entrerriana que carece de infraestructura básica en sus barrios.