La cultura popular de la provincia y del folclore nacional pierden a uno de sus guardianes fundamentales. Este domingo falleció, a los 84 años, Rubén Cuestas, uno de los máximos referentes de la música litoraleña y el gran artífice de la difusión masiva de la chamarrita entrerriana. Junto a su hermano Néstor Cuestas -fallecido el 23 de septiembre de 2020-, integró el histórico y fundacional dúo Los Hermanos Cuestas, una propuesta artística que marcó un antes y un después en el cancionero popular argentino, llevando el paisaje, el río y el sentir entrerriano a los escenarios más importantes del mundo.
Conocido entrañablemente como "el amigo de los pájaros", Rubén desarrolló desde muy pequeño una extraordinaria habilidad para imitar el canto de las aves nativas de Entre Ríos. Ese talento, lejos de ser un mero recurso ornamental, se convirtió en la marca registrada del conjunto y en un símbolo de la resistencia cultural del litoral, arraigando cada interpretación a la biodiversidad y al entorno natural de la provincia.
Desde el suelo diamantino a las peñas de Cosquín
Nacido en Diamante, Rubén Cuestas mostró una profunda inclinación por el arte desde su infancia. En su adolescencia, junto a su hermano, formó parte del coro de la Asociación Verdiana y del Coro de Cámara de su ciudad natal, cimentando una rigurosa formación vocal. Los primeros pasos profesionales en el territorio los dieron bajo el nombre de "Los Baqueanos", recorriendo los festivales locales.
El quiebre definitivo en su concepción del arte nativo ocurrió en las aulas de una escuela de Artes Visuales, donde conoció al maestro Linares Cardozo. El patriarca del folclore provincial se transformó en un guía fundamental para ambos hermanos, ejerciendo una influencia decisiva en la construcción de su identidad artística y en el compromiso de rescatar los ritmos genuinos de la región.
El derrotero del dúo combinó el esfuerzo autogestionado con el reconocimiento de sus pares en los grandes centros urbanos:
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1964: Participaron por primera vez en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín, donde recibieron una mención especial debido a que no existía una categoría formal para dúos. Ese hito les permitió compartir escenarios con figuras de la talla de Margarita Palacios y Jorge Cafrune.
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1967: Llegaron a Buenos Aires en plena época de oro del folclore, munidos apenas de un bombo y una guitarra. Debutaron en los programas televisivos "Patio de Tango" y "La Querencia", iniciando una escalada de popularidad en radios, teatros y cine.
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1972: Regresaron a la Plaza Próspero Molina apadrinados por Florencio López. Tras cosechar una ovación inolvidable de la multitud, obtuvieron la consagración definitiva que impulsó su carrera a nivel internacional.
En enero de 2022, Rubén había celebrado los 50 años de aquella histórica consagración, consolidando una trayectoria de medio siglo dedicada de forma ininterrumpida a difundir la música de Entre Ríos y el silbido de sus aves por toda la geografía nacional.
Un legado indestructible para el patrimonio de Entre Ríos
La obra de Los Hermanos Cuestas trascendió los soportes tradicionales de la música, registrando su impronta en las producciones cinematográficas "Los gauchos judíos" y "Mire qué lindo mi país paisano". A lo largo de su historia, grabaron numerosas composiciones propias y obras de autores fundamentales del cancionero entrerriano como Víctor Velázquez, Jorge Méndez, Santos Tala, Juan Carlos Mondragón, Carlos Santamaría y el propio Linares Cardozo.
El legado de Rubén Cuestas, edificado junto a Néstor durante décadas de militancia cultural, sobrevive en canciones que continúan identificando a varias generaciones y en un estilo inconfundible que transformó el canto de los pájaros en un estandarte de la identidad litoraleña frente a los intentos de desarraigo.