Los extremos climáticos y las decisiones operativas sobre el recurso hídrico volvieron a poner en superficie la historia oculta del norte entrerriano. Un marcado descenso en el nivel del embalse permitió que reaparecieran calles, cimientos y restos de construcciones de la antigua Federación, la ciudad que fue completamente inundada a fines de la década de 1970 para habilitar la construcción de la represa binacional de Salto Grande.
El fenómeno, lejos de ser un hecho aislado, responde a una maniobra de contingencia frente a las alteraciones que viene sufriendo la Cuenca del Plata. El retroceso de las aguas dejó expuesta una traza urbana que permanece sumergida desde hace más de cuatro décadas, transformándose en un potente recordatorio del costo social y el desarraigo que sufrieron los pueblos del interior en pos del desarrollo.
Una maniobra preventiva ante las lluvias en el sur de Brasil
Desde la Comisión Técnica Mixta (CTM) de Salto Grande explicaron de manera oficial que el descenso del nivel del lago responde a una estrategia de operación preventiva. Según informó el Área de Hidrología del organismo, las abundantes lluvias registradas en la cuenca alta del río Uruguay, principalmente en el sur de Brasil, incrementarán en los próximos días el volumen de agua que ingresará al embalse.
Por ese motivo, la represa mantiene una operación destinada a disponer de capacidad de almacenamiento antes de la llegada de ese mayor volumen de agua, lo que explica el descenso registrado previamente en el nivel del lago. Las autoridades de la central señalaron que se trata de una crecida estacional moderada y aclararon que, por el momento, no se esperan niveles que representen riesgos para las ciudades ubicadas aguas abajo, entre ellas Concordia y la ciudad uruguaya de Salto.
El valor simbólico de los vestigios que emergen del agua
El retroceso del río permitió distinguir con claridad parte de la antigua traza urbana, donde vuelven a aparecer calles, bases de viviendas y otras estructuras que permanecen sumergidas desde el llenado del embalse en 1979. Para muchos vecinos de Federación, la escena tiene un fuerte valor simbólico, ya que representa el lugar donde nacieron, crecieron y desarrollaron gran parte de sus lives antes de la relocalización forzada de la ciudad.
Cada vez que el lago experimenta bajantes importantes, los restos de la vieja ciudad vuelven a emerger como testimonio material de una comunidad que permanece viva en la memoria de varias generaciones de federaenses. El fenómeno concita de inmediato el interés de residentes, turistas y fotógrafos que se acercan a la costa para registrar un paisaje que combina de manera dramática historia, memoria y la dinámica de la naturaleza regional.