El mercado de trabajo en la provincia de Entre Ríos ha ingresado en una fase de evidente deterioro. Tras un ciclo de recuperación que permitió alcanzar niveles históricamente bajos de desocupación en 2023, las tensiones del contexto macroeconómico actual han comenzado a pasar factura en los principales aglomerados urbanos. Según los datos difundidos por la Dirección General de Estadística y Censos (DGEC) de Entre Ríos, basados en la Encuesta Permanente de Hogares, el Gran Paraná refleja con nitidez este cambio de tendencia: la tasa de desocupación, que en el cuarto trimestre de 2023 se ubicaba en un mínimo del 3,7%, escaló hasta el 5,8% al cierre de 2025.
Este incremento de más de dos puntos porcentuales en el desempleo local no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un proceso de precarización laboral que se manifiesta en toda la provincia. El informe oficial permite desglosar una evolución que pasó del optimismo de la pospandemia a una realidad actual signada por la falta de oportunidades y la fragilidad del sustento diario para miles de familias entrerrianas.
El fin del ciclo de recuperación y el regreso de la desocupación
El análisis integral del período 2021–2025 permite identificar tres etapas claramente diferenciadas. La primera, en 2021, marcó la salida de la crisis sanitaria. La segunda, entre 2022 y 2023, mostró una consolidación del crecimiento con niveles récord de empleo. Sin embargo, la tercera etapa, iniciada en 2024 y profundizada en 2025, evidencia un cambio de tendencia preocupante.
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El techo de 2023: Durante el cuarto trimestre de ese año, el Gran Paraná consolidó un contexto de elevada inserción con una desocupación de apenas el 3,7% y un empleo del 43,3%.
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El quiebre de 2024: Las señales de desaceleración se volvieron incontrastables. En la capital provincial, la desocupación aumentó al 5,0% y la subocupación escaló al 15,7%, uno de los valores más elevados de la serie.
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La consolidación del deterioro en 2025: El cierre de 2025 confirmó un escenario más complejo, con una tasa de desocupación que se estiró hasta el 5,8% en el aglomerado local, mientras que a nivel nacional el indicador llegó al 7,5%.
Subocupación: la cara oculta de la precarización
Más allá del número de personas que buscan trabajo y no lo encuentran, el dato que enciende las alarmas en el Gran Paraná y Concordia es la subocupación. Este indicador refleja a quienes trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y desean trabajar más, lo que evidencia un deterioro en la calidad del empleo más allá de la cantidad de puestos existentes.
“Este avance estuvo acompañado por un aumento significativo de la subocupación, que llegó al 15,2% en 2022, lo que puso de manifiesto que una parte relevante del empleo generado presentaba limitaciones en términos de horas trabajadas o ingresos”, señala el informe sobre los antecedentes del proceso. Hacia finales de 2025, la subocupación continúa siendo un «indicador crítico», exponiendo que incluso quienes tienen trabajo enfrentan condiciones de inestabilidad y bajos ingresos que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas en un contexto de ajuste.
Un desafío estructural para Entre Ríos
El informe de la DGEC concluye que el mercado de trabajo entrerriano enfrenta hoy un desafío estructural que excede la mera creación de puestos. «Si bien la recuperación pospandemia fue significativa, persisten limitaciones vinculadas a la estabilidad, la intensidad y los ingresos del empleo», advierte el documento técnico.
La evolución reciente sugiere que el eje del problema se ha desplazado hacia la necesidad de garantizar condiciones laborales sólidas. En una provincia donde el consumo se retrae y la producción local sufre los embates de las políticas nacionales, la pérdida de dinamismo del sector privado para absorber la oferta de trabajo se traduce en cifras de desempleo que Paraná no veía desde hace años.