La investigación judicial sobre el patrimonio de Manuel Adorni sumó un documento revelador que expone el abismo entre el discurso de austeridad oficial y la realidad privada del funcionario. Las planillas presentadas por el contratista Matías Tabar ante la Justicia federal detallan una serie de remodelaciones en la vivienda del barrio privado Indio Cuá, en el partido de Exaltación de la Cruz, por un monto total de USD 245.929.
La cifra resulta impactante no solo por su magnitud, sino porque duplica el valor de adquisición de la propiedad, la cual fue comprada originalmente por USD 120.000. Según la documentación incorporada a la causa que lidera el fiscal Gerardo Pollicita, la remodelación de la vivienda de 400 metros cuadrados se financió mediante un esquema de pagos en dólares en efectivo, sin facturación formal, un dato que complica la justificación de fondos del actual Jefe de Gabinete.
El detalle de una obra cargada de excentricidades
De acuerdo con la declaración testimonial del constructor, el proyecto original de USD 95.000 se fue expandiendo con «pedidos constantes» de nuevas intervenciones de lujo. El listado de gastos entregado a la justicia describe una propiedad equipada con estándares que exceden largamente las posibilidades de un salario promedio en la administración pública.
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Lujos exteriores: Se consignó la instalación de una cascada por USD 3.500, una parrilla de USD 7.360 y una bomba de calor para la pileta por un valor de USD 9.780.
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Confort y tecnología: El gasto en ventanas alcanzó los USD 33.000, mientras que la climatización incluyó calderas por USD 3.337 y equipos de aire acondicionado por USD 1.970.
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Terminaciones: Se detallan barandas de terrazas por USD 7.656, trabajos de microcemento, parquización, luminarias LED y un sistema de cámaras de seguridad de alta complejidad.
Pagos en efectivo y deudas pendientes
Uno de los puntos más sensibles para la Oficina Anticorrupción y la justicia es la modalidad de los desembolsos. El contratista declaró haber recibido entregas de USD 35.000, USD 20.000 y USD 40.000 en distintos tramos del año 2024 y 2025. Según el testigo, «todos los desembolsos se realizaron en efectivo, en dólares y sin emisión de recibos ni facturación formal».
Incluso con este flujo constante de divisas, al finalizar los trabajos principales el funcionario mantenía un saldo pendiente de USD 20.929. Mientras la obra avanzaba, Adorni alquilaba otra propiedad en el mismo country para supervisar de cerca las tareas de paisajismo, piedras decorativas y la instalación del jacuzzi, cuya bomba de agua representó otro gasto de USD 9.780.
La lupa sobre los ingresos del funcionario
La brecha entre el costo de vida del vocero presidencial y sus ingresos declarados es el eje central de la pesquisa. Con un sueldo que ronda los 7 millones de pesos, la capacidad de ahorro para afrontar una obra de casi un cuarto de millón de dólares —sumado a viajes de lujo y otros inmuebles en la Ciudad de Buenos Aires— coloca al funcionario en una situación de extrema fragilidad ética y legal.
La documentación aportada por el contratista Tabar ahora es cruzada con las declaraciones juradas de Adorni, en un proceso que busca determinar el origen de los fondos para financiar una cascada privada y terminaciones de lujo en un contexto de profundo ajuste para el resto de los argentinos.