En las puertas de la temporada de bajas temperaturas, el Gobierno Nacional oficializó una reforma estructural que impacta de lleno en los hogares sin red de gas natural. A través de la Resolución 371/2026 del Enargas, se dio de baja la histórica Tarifa Social Federal y se eliminó el sistema de segmentación por niveles de ingresos. Esta medida deja el camino libre para una suba constante en el gas envasado, que ahora seguirá la volatilidad del precio internacional del petróleo.
La normativa introduce el denominado Precio Anual Uniforme (PAU) y establece que las tarifas deberán reflejar el costo real de abastecimiento. Según confirmaron fuentes del sector, la desregulación implica que el gas ya no cuenta con el «amortiguador» de los subsidios estatales, por lo que su valor se ajustará periódicamente de la misma manera que los combustibles líquidos.
Los nuevos precios en Paraná tras la desregulación
Desde el 1º de abril, los puntos de venta en la capital entrerriana ya exhiben los nuevos cuadros tarifarios. En las plantas distribuidoras, como YPF Gas en el Parque Industrial, los valores se han incrementado significativamente, afectando a miles de familias que dependen exclusivamente de cilindros y garrafas para cocinar y calefaccionarse.
Los valores actuales en los puntos de venta oficiales son los siguientes:
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Garrafa de 10 kilos: $21.000
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Garrafa de 15 kilos: $32.000
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Cilindro de 45 kilos: $76.000
De la asistencia universal a la focalización extrema
El cambio de paradigma impulsado por la gestión de Javier Milei reemplaza el esquema anterior por los Subsidios Energéticos Focalizados (SEF). Este nuevo modelo restringe la ayuda estatal únicamente a los sectores de «vulnerabilidad extrema», eliminando el beneficio para la clase media y sectores que anteriormente calificaban para la Tarifa Social.
La preocupación en los barrios de Paraná crece debido a que, hasta el mes pasado, el precio estaba contenido por el Estado. Sin embargo, con el nuevo marco legal, el gas envasado queda expuesto a los aumentos derivados del Plan Gas.Ar y los contratos de abastecimiento mayorista. Referentes del sector advierten que, con el inicio del invierno, la demanda presionará aún más sobre un precio que ya no tiene techo regulado, agravando la situación de los hogares que destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos a servicios básicos.