La investigación por la muerte de Gustavo Leonardo Lussa (54) en un motel de la Avenida Zanni ha dado un paso procesal importante. Tras recibir el alta médica, Florencia Pisano fue formalmente imputada por la fiscal Patricia Yedro. Aunque la mujer ya se encuentra en su domicilio, la Justicia ha dictado medidas de coerción para garantizar su sujeción al proceso mientras se resuelven las graves inconsistencias del caso.
Medidas de coerción y apertura de pruebas tecnológicas
El abogado defensor de Pisano, Milton Urrutia, confirmó que la imputación era un paso necesario para avanzar con la producción de pruebas bajo control de la defensa. En este contexto, la imputada accedió voluntariamente a entregar el patrón de desbloqueo de su teléfono celular, un elemento que la fiscalía considera vital para reconstruir las comunicaciones previas al fatídico 9 de marzo.
Como parte de las restricciones impuestas, Pisano tiene prohibido mudar su domicilio o ausentarse del mismo sin previo aviso a las autoridades. Asimismo, se le impuso una restricción de acercamiento hacia los familiares de Lussa, buscando evitar cualquier tipo de entorpecimiento en la investigación que ahora entra en su etapa formal.
El enigma del dermotest negativo y la hipótesis de un tercero
A pesar de la imputación, el expediente sigue rodeado de dudas que contradicen la hipótesis inicial de un homicidio seguido de intento de suicidio. Los resultados del dermotest arrojaron que ni Lussa ni Pisano tenían restos de pólvora en sus manos, lo que plantea un escenario complejo:
La falta de residuos de disparo en los involucrados refuerza la posibilidad de que alguien más haya accionado el arma dentro de la habitación. En ese sentido, se investiga un episodio ocurrido la misma mañana del crimen, cuando un desconocido se presentó en la casa de Lussa preguntando por él.
La justicia analiza el pasado de Pisano, quien habría mantenido una relación con un hombre vinculado a una familia investigada por narcotráfico, lo que podría sugerir un móvil distinto.
Reconstrucción del hecho y pericias pendientes
La fiscalía trabaja sobre la mecánica del disparo que terminó con la vida de Lussa, quien presentaba un impacto de bala en la nuca, una trayectoria que resulta difícil de compatibilizar con un forcejeo accidental. Las pericias telefónicas, sumadas al análisis de las cámaras de seguridad del establecimiento, serán fundamentales para confirmar o descartar si la pareja ingresó acompañada o si alguien abandonó el lugar tras las detonaciones.
Por el momento, la defensa sostiene la inocencia de Pisano, apoyándose en la ausencia de rastros químicos en sus manos y en la complejidad de la escena. La fecha para la extracción de datos de los dispositivos móviles será fijada en los próximos días, marcando el inicio de la etapa pericial más crítica del caso.